Historia del Manifiesto ‘El Despertador de Catalunya 1714 - 2014’

 

 

El Despertador de Catalunya fue un Manifiesto de carácter patriótico escrito por mandato de la Diputación del General de Cataluña, nombre histórico de la Generalitat de Catalunya, publicado por la imprenta de Rafael Figueró el noviembre de 1713 durante la Guerra de Sucesión Española. Se trataba de un documento anónimo pero se le atribuye la autoría a Manuel de Ferrer i Sitges, consejero de la ciudad de Barcelona y una de las máximas autoridades militar y política de Cataluña junto a Rafael de Casanova i Comes, homenajeado anualmente con una ofrenda floral a su monumento escultórico en la Diada de Cataluña por derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor y por la libertad de Cataluña y de toda España durante el sitio borbónico de la ciudad, después del heróico discurso pronunciado en la Junta General de Brazos el 6 de Julio de 1713.

 

 

 

 

Traicionados por Inglaterra que obtuvieron, mediante negociaciones secretas con Francia y oficialmente mediante el Tratado de Utrech, las dos plazas que ambicionaban, Menorca y Gibraltar, donde instalar bases militares navales que les asegurara el control del Mediterraneo arrebatandonos las rutas comerciales que manteniamos con el continente americano, quedamos los catalanes junto con las tropas del Rey Carlos de Austria cercados por mar y tierra por las tropas castellano-francesas sin posibilidad alguna de recibir ayuda como deja de manifiesto en sus palabras en la carta dirigida a los Diputados de la Generalitat de Cataluña el 24 de abril de 1713:

 

 

 

   l Rey:

Ilustres, venerables, egregios, nobles, magníficos y amados Fidelísimos Diputados de la Generalitat de mi Principado de Cataluña

 

Carta íntegra de Carlos de Austria a los diputados de Cataluña (1713)

Escudo del Principado de Cataluña con la corona del Archiduque Carlos de Austria (1700)

 

En un momento en que los catalanes quedamos abandonados, luchando solos contra las tropas borbónicas comandadas por el Mariscal francés Duque de Berwick, El Despertador de Catalunya quería combatir el desánimo y la propaganda borbónica argumentando las razones de aquella resistencia catalana contra el francés Philippe de Bourbon, futuro Rey Felipe V, rebatiendo las acusaciones de estar luchando sólo por la Libertad y Privilegios de Cataluña, tratando de argumentar que su lucha también era por la Corona de Aragón y la libertad de toda la Monarquía de España. Porque para Manuel de Ferrer i Sitges España era mucho más que Castilla, consideraba Barcelona la mejor ciudad de España y los catalanes los custodios de la auténtica tradición española siendo su misión la de evitar el dominio francés al que se estaban sometiendo los castellanos y liberar a toda España del yugo absolutista de los Borbones franceses.

 

Fundamentándose en argumentos políticos y religiosos El Despertador de Catalunya tenía como objetivo justificar los derechos a la Corona de España del Archiduque Carlos de Austria, que representaba un modelo imperialista más descentralizado, favorecía que el poder quedara en manos de la oligarquía mercantil catalana, estableciendo la corte real en Cataluña, ante el francés Philippe de Bourbon, futuro Felipe V, que representaba el modelo centralista reinante en Francia, defendía a la oligarquía latifundista castellana y quería establecer la corte en Castilla.

 

El no entendimiento, la ambición y el egoísmo de las élites catalanas y castellanas, en pugna por la capitalidad de España, los cargos en el gobierno de la Monarquía Española y el control del comercio con América, que obligó a las clases mercantiles catalanas a crear la Compañía Nueva de Gibraltar para dar salida a sus exportaciones evitando el puerto de Cadiz y el asficsiante monopolio de la Casa de Contratación de Sevilla, aliandose con Inglaterra, llevó a los españoles al desastre pues al no solucionar juntos nuestras divergencias se implicaron el resto de países europeos en el conflicto y éste terminó con el Tratado de Utrecht y posterior reparto de los territorios de España entre los países europeos, incluido el enlace comercial entre América y Europa que finalmente quedó en manos de nuestros supuestos aliados, Inglaterra, junto a la plaza de Gibraltar y su puerto.